Pensamiento crítico en tiempos de IA: innovar con criterio en la era de la inteligencia artificial
- AMCO

- hace 3 días
- 5 min de lectura
Actualizado: hace 4 horas
La inteligencia artificial puede generar ideas, analizar información, redactar textos y abrir posibilidades en cuestión de segundos. Sin embargo, frente a esta capacidad surge una pregunta cada vez más relevante para quienes lideran equipos de comunicación, marketing e innovación: ¿cómo asegurarnos de que la velocidad de la tecnología también nos lleve a mejores decisiones?

Con esta reflexión como punto de partida, AMCO, en alianza con Redbox Innovation, reunió a profesionales de comunicación para el encuentro “Pensamiento crítico en tiempos de IA”, una mañana dedicada a explorar la innovación, la toma de decisiones y el papel que puede desempeñar la inteligencia artificial cuando se integra con criterio a los procesos de trabajo.
Innovar no es usar más tecnología: es generar valor
La jornada comenzó con Rodolfo Ramírez, fundador y director general de Redbox Innovation, quien llevó a la audiencia a cuestionar una asociación cada vez más frecuente: pensar que innovación y tecnología significan lo mismo.
Desde la experiencia de Redbox, la innovación puede entenderse de una manera mucho más práctica: una idea implementada que genera valor.
Bajo esta perspectiva, no es necesario desarrollar la próxima gran plataforma tecnológica para innovar. También se innova al mejorar una experiencia, transformar un proceso, replantear una marca o encontrar una nueva manera de resolver un problema cotidiano.
La sesión planteó un modelo sencillo con tres grandes momentos: inspiración, creatividad e innovación. Primero se busca información y estímulos capaces de ampliar la perspectiva; después se generan múltiples posibilidades; finalmente, las ideas con mayor potencial se llevan a la realidad para comprobar si realmente generan valor.
Uno de los mensajes que atravesó esta primera conversación fue especialmente relevante para las y los comunicadores: la creatividad no es una cualidad reservada para unas cuantas personas. Es una actividad que nuestro cerebro realiza constantemente al conectar información, experiencias y problemas para producir nuevas respuestas.
La oportunidad, entonces, está en crear las condiciones para que esa creatividad también aparezca cuando el equipo enfrenta retos de negocio.
En tiempos de IA, el criterio se convierte en una ventaja
Después de hablar de innovación, Saray Sánchez, directora y conferencista en Redbox Innovation, llevó la conversación hacia uno de los temas centrales de la jornada: la toma de decisiones.
La IA puede producir posibilidades a una velocidad extraordinaria, pero la responsabilidad sobre lo que hacemos con esas posibilidades continúa en las personas.
Durante el taller surgió una idea especialmente poderosa: la IA puede sonar correcta sin necesariamente estar en lo correcto. Por ello, el reto cognitivo de las personas ya no consiste únicamente en generar opciones, sino en desarrollar el criterio necesario para analizarlas, contrastarlas y elegir.
Tomar una buena decisión tampoco depende únicamente de contar con más información. En el proceso intervienen factores como la experiencia, las emociones, la presión del grupo, la rapidez con la que necesitamos responder y los sesgos cognitivos.
Entre los sesgos explorados durante el taller se encontraron el exceso de confianza, el sesgo de confirmación y el sesgo de statu quo, ejemplos de cómo nuestra percepción puede influir en la manera en que interpretamos una situación.
Reconocerlos abre una posibilidad importante: observar cómo estamos pensando antes de decidir.
Para quienes trabajan en comunicación, este ejercicio cobra especial relevancia.
Frente a una respuesta generada por IA, conviene preguntarse:
¿Qué información o referencias respaldan esta afirmación?
¿La fuente es confiable, actual y pertinente para el contexto?
¿Estoy buscando información que cuestione mi primera conclusión o solamente aquella que la confirma?
¿Qué perspectiva puede estar quedando fuera?
¿Quién asume la responsabilidad si esta recomendación se convierte en una decisión?
Verificar referencias, contrastar perspectivas y reconocer los propios sesgos fortalece no solo la calidad de una decisión, sino también la credibilidad de la comunicación que se construye a partir de ella.
Como sintetizó el taller, desarrollar criterio implica identificar nuestros sesgos y apoyarnos en modelos mentales, información y perspectivas diferentes que permitan contrarrestarlos.
La IA como copiloto del proceso de innovación
El tercer bloque estuvo a cargo de Sergio Caétano, director de Consultoría en Redbox Innovation, quien compartió cómo Redbox ha comenzado a integrar herramientas de inteligencia artificial dentro de sus propios procesos de innovación.
El principio central fue claro: utilizar la IA para potenciar el talento, no para reemplazar el pensamiento de las personas.
La tecnología puede acelerar tareas repetitivas, organizar grandes cantidades de información, analizar entrevistas, encontrar patrones, desarrollar variaciones de una idea o ayudar a construir prototipos. Pero cuando el objetivo es imaginar algo nuevo, la experiencia directa, el conocimiento del negocio y la conexión con las personas siguen siendo fundamentales.
El riesgo de utilizar la IA como única fuente de inspiración es obtener respuestas aparentemente sólidas, pero cada vez más parecidas entre sí. Cuando todas las personas preguntan lo mismo a herramientas similares y trabajan con los mismos estímulos, las ideas pueden perder diferenciación.
La propuesta presentada durante la sesión fue integrarla dentro de un proceso más amplio:
1. Descubrir antes de resolver
Antes de pedir soluciones, hay que comprender el problema.
Redbox propone distinguir entre problem finding y problem solving: no saltar inmediatamente hacia una respuesta, sino investigar cuál es realmente la necesidad que debe resolverse.
Eso significa escuchar a las personas usuarias, observar comportamientos, entender la categoría, revisar información y detectar los puntos de dolor antes de generar ideas. La IA puede ayudar posteriormente a analizar y profundizar ese material, pero la materia prima comienza en la realidad.
2. Inspirarse antes de pedir ideas
Una vez identificada la oportunidad, llega el momento de ampliar referentes.
¿Qué están haciendo otras industrias? ¿Qué podemos aprender de otras disciplinas? ¿Qué dicen las personas involucradas? ¿Qué ejemplos pueden desafiar la manera en que hoy entendemos el problema?
Cuando el equipo ya cuenta con estímulos, contexto y una dirección clara, la IA puede utilizarse para expandir, combinar y profundizar las ideas. El objetivo no es escribir un prompt y esperar que la herramienta resuelva el reto completo, sino construir alrededor del pensamiento del equipo.
3. Experimentar para aprender
Una idea no se convierte en innovación hasta que llega a la realidad.
Por eso, la etapa final consiste en prototipar, probar, aprender, ajustar y volver a experimentar. En lugar de apostar todos los recursos a una primera versión, el enfoque presentado propone realizar ciclos ágiles que permitan validar qué funciona antes de escalarlo.
Así, la IA puede ayudar a acelerar partes del proceso sin eliminar algo esencial: el involucramiento de las personas que deberán defender, desarrollar e implementar la idea.
Un espacio para aprender, conversar y construir nuevas perspectivas
La experiencia organizada por AMCO y Redbox Innovation combinó contenido, práctica y conversación.
Después del registro y la bienvenida institucional de AMCO, la mañana incluyó la plática de Innovación y creatividad, un espacio de networking, el taller de Toma de decisiones y el taller La IA en el proceso de innovación, además de espacios de coffee break que permitieron continuar la conversación entre colegas.
Más que una capacitación sobre herramientas, el encuentro invitó a mirar la transformación tecnológica desde una perspectiva humana.
Porque en un contexto donde cualquier persona puede obtener decenas de respuestas en segundos, el verdadero diferenciador comienza a desplazarse hacia otras preguntas: ¿quién sabe formular mejores problemas?, ¿quién distingue una buena idea de una respuesta convincente?, ¿quién conecta información con contexto?, ¿quién conserva la curiosidad suficiente para investigar más allá de lo que ofrece un algoritmo?
Comunicar e innovar en la era de la IA
Para las y los profesionales de comunicación, la inteligencia artificial representa una oportunidad extraordinaria para ampliar capacidades. Puede ayudar a explorar escenarios, analizar conversaciones, sintetizar información y acelerar procesos creativos.
Pero su potencial aumenta cuando detrás existe una persona capaz de preguntar, contrastar, interpretar y decidir.
Esa fue una de las ideas que conectó las diferentes sesiones de la jornada: la tecnología puede multiplicar nuestras posibilidades; el pensamiento crítico permite convertirlas en valor.
La invitación para quienes lideran comunicación, marketing e innovación es aprovechar la IA sin renunciar a aquello que vuelve relevantes a las personas y a los equipos: la experiencia, la curiosidad, el criterio, la capacidad de observar y la responsabilidad de decidir.
El futuro del trabajo no exige elegir entre inteligencia humana e inteligencia artificial. La oportunidad está en aprender cómo hacerlas trabajar juntas de una mejor manera.




Comentarios